Francamente

No sé desde cuándo pero vuelve a ocurrir. (Desde cuando vale más abrir la boca que los oídos). El momento exacto en que los filtros estallaron en pedazos.

 

El caso o la cosa es que iba yo tan metida en mis pensamientos y en la conciencia de mi cuerpo, porque trataba de caminar por una mínima expresión de acera, donde apenas cabía mi pie en dos baldosas y el asfalto invitaba a los coches a pasarte por encima, cuando un tipo, mitad adivino, mitad monje proscrito, me dijo que se me había caído un papel al suelo.

Cosa del todo errónea, por cierto, lo cual sabía muy bien el anciano misterioso.

– ¿Perdone? – le dije, revisándole de arriba a abajo cual señora pueblerina. El tal don Saruman, con su crucifijo tamaño XXL al cuello y su indumentaria de curaflauta, se atribuyó el derecho de réplica a una pregunta retórica, un interrogante despreocupado y confuso que lancé al aire espeso mientras decidía quién demonios me sacaba así de mis ensoñaciones peatonales. 

– La gente no es guarra, a la gente se le olvida que antes se vivía mejor. Con Franco, francamente, se vivía mejor que ahora, realmente, con “jodamos” y toda esa jarca.

La que os lo cuenta, con cara de emoji flipado.

– Yo he sido monseñor de este lugar y bla, bla, bla… 

No le escuchaba. El (mon) señor sin filtros había activado los míos. Bendita capacidad de abstracción tengo.

Solté un lacónico “toma ya” y me metí en la tiendita a la que iba. 

Se encargaron mis mayores de preservar en mi memoria todo aquello que no recuerdo: la guerra, la huida, el hambre, la muerte, el miedo, siempre el miedo.  Yo me ocupo de no olvidar.

Regresé a mi casa pensando en qué narices os habría pasado en estos años para despreocuparos tanto de que cuando alguien “te quiere poder” es porque ha dejado de escucharte. No se pone en tu pellejo, no le importa cómo estés. Necesita experimentar que (te) puede. ¿Por qué os dejáis?

La mentira convierte la propaganda en “libertad”. La prepotencia en “derechos”. 

Y en estos días “los derechos” campan “libremente”. “Derecho” a explotar tu cuerpo, a agotarlo, a sacrificarlo. “Libertad” para oprimirte, avasallarte, imponer su criterio, silenciarte.

Fotografía de un paisaje de las vegas de la meseta central española. El punto de fuga de la imagen es el horizonte amaneciendo, pero nuestra vista se guía por una alambrada de espinos que en primerísimo plano aparece desenfocada pero se va haciendo más nítida según se aleja hacia la línea del horizonte. Intenta explicar que, por más que intentes alejarte, no serás libre nunca.

Desde la carretera vislumbro el campo, arrasado. La piel del mundo desollada. Siento que el Hombre quiere que la Lluvia le arrase también. Puede destruirse destruyendo. Y como puede, lo hará.

Sin filtros.

Dime, dime, no te cortes, pero no me rayes ;)

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