‘Sit tibi terra levis’, Eni.

Desde Palabras. Cuaderno de apuntes de Michelle Renyé, recojo este poema que es un desgarro para mi.

Somos una saga (poema)

Quizá llores por algo más,

algo que significa ‘diferente’.

Porque, sí, con todo el cuerpo,

la echamos de menos, les echamos de menos,

sentimos ese vacío. Nos duele y enfurece

su tortura y asesinato y este fin

no puede negar quiénes fueron.

Pero también, si lo piensas,

en este momento de vulnerabilidad extrema,

quizá te echas de menos a ti misma,

a ti que sí estás aquí,

la mujer que eres, a quien la mayoría percibe como

objetivo a ignorar o destruir, porque no se conforma

al molde, lo resquebraja y revienta, lo disuelve;

esa mujer que no encuentra espacio fuera

para estirarse, bostezar y crecer libre

pero que tiene la capacidad de hacerlo hacia dentro, creando

espejos, caminos, abriendo vanos, túneles, transformando

el tiempo, alimentando lo humano, esa saga.

Quizá estés llorando porque vas a claudicar,

a cerrar ciega a negar tu existencia,

entregarte a la condena milenaria de acatar,

ese bucle de irracionalidad y violencia:

soy risible, mi vida una ficción,

soy nada, no puedo,

una loca, una bruja, una incapaz.

A perder

la perspectiva

propia y la histórica,

la microscópica y la del universoquelateyseexpande,

como tu identidad

cuando no abandonas la vida,

cuando no abandonas la lucha.

A perder tu, nuestra capacidad de realidad

para contarte el cuento que nos condena

a la camisa de fuerza que es esta cultura imperante,

la raíz de nuestra deshumanización.

Pues desearía recordarte algo que importa.

Someterse

nunca ha significado

que la realidad no exista.

Dar la espalda, mostrar el índice, distorsionar,

nunca ha podido cambiar los hechos y sus ramificaciones,

sólo acosarlos y poner fin a su fuente.

Lo sabes como yo, y lo contamos a todo el mundo:

no es sólo lo que hacemos al vivir,

las incontables ondas de expansión de nuestros actos.

Es lo que somos:

el cuerpo que manifiesta

que otro mundo es posible.

Quizás esté llorando porque ya claudiqué. He enterrado varias Sofías a lo largo de mi vida. La primera murió de susto hace muchos muchos años, cuando niña. Las demás, a fuerza de desilusiones, de impotencias.
Esta muere de tristeza. La enterré ayer y la lloraré un tiempo desconocido. La quise mucho. Pero vivía disfrazada y la sombra de la Sofía que se quiere materializar, caminará desnuda o se tapará por frío pero no con disfraces.
Fíjate, Michelle, que hay una Sofía dentro de mi que se niega a pensar que, esclava, sí, esclava toda, pero no sumisa ni claudicada. Que la revolución por la que apuesta es precisamente rechazar lo que nos imponen. Decir lo que se siente alto y claro y pedir perdón cuando toca pero seguir abriendo caminos aunque sea bajo tierra, por los vericuetos de las madrigueras de los conejos.

madriguera

Eso sí, humanamente sola pero no en soledad. Voy a sacar las agujas y a aprender a tejer otras redes. Redes elaboradas con nuestras manos, con nuestras canciones añejas o con nuevas músicas, redes que suenen a verdades pequeñas pero fuertes. Redes que vibren con el sonido de nuestros corazones. Y que brillen con mis lágrimas, por qué no.

Os quiero tanto, sin embargo, cada vez más lejos de las leyes de los hombres, quiero ser árbol, ese árbol invisible en el que nadie se fija y así no sucumbe y puede darnos sombra a todes.

IMG_20180401_084012

Anuncios

Pedazo de versión de Ebri Knight sobre el poema de Miguel Hernández, publicaba hoy Pablo Iglesias en Facebook. Según la escuchaba me asaltaban emociones y pensamientos dispares, del estilo: “Buenísima. Me traspasa. Es que es mi Miguel Hernández, claro, y es canción protesta, que me eleva el alma (y el puño), pero también me chirría tanta bala, tanta guerra, tanta testosterona. Estoy saturada, queridos. Saturada. Y, además, es que está claro que no funciona, ¿sabéis?”

Así tuve la urgente necesidad de compartir pero también de expresar una verdad que asoma a mi garganta con más fuerza y más coraje que cualquier canción de guerra (MePerdoneDonMiguel), así que… os diré algo, queridos hombres míos que asumo aliados:

DEJAOS DE BALAS, TRINCHERAS Y BATALLAS,
PONEOS A NUESTRO LADO QUE TOMAMOS LA PALABRA.
LA REVOLUCIÓN ES NUESTRA, DE NOSOTRAS Y DEL ALBA
PERO UN ALBA DE MÁS LUCES QUE LA MUERTE Y LA METRALLA.
LUCES DE ESPERANZA VERDE, DE SORORA LUZ VIOLETA,
DONDE AQUÍ CABEMOS TODES, DE LAS ESPECIES QUE SEAN.

#LaRevoluciónSeráEcofeminista y lo sabéis. Sumáos.

#8MHuelgaFeministaMundial

#8M

#ElLenguajeSíImporta

#NoViolencia

#PorLaPaz

8marzo-huelga-feminista

El Bosque Habitado, como no podía ser de otra manera

IMG_20170516_100904

Estoy de enhorabuena.

Cuando todo se densa, cuando los ceños se fruncen, cuando el egoísmo nos aplasta y la perversión patriarcal lo ha intoxicado todo, añado otra pieza al puzzle de mi recorrer: El Bosque Habitado. Junto con mi oasis de Mujer Palabra y sus habitantes absolutamente necesarios para mi, aprendiendo la Vida Perra de honestas gentes con cuatro y menos patas, abrazando agradecida las conexiones arbóreas de Arriba las Ramas, me conforma también esta #RevoluciónDeLosConmovidosYConmovidas; me devuelve, como no podía ser de otra manera, el oxígeno que ya me faltaba para seguir queriendo vivir.

Increíble que redescubra La ley de la Devolución, ¡yo estuve allí hace años, desde otros paisajes, pero allí!, que me invite a apretar puñados de la tierra de donde no quiero salir ya más y que me enraíce desde lo más profundo hacia lo más ingrávido.

La persona que se adentra en este Bosque Habitado, sale transcendida, no sólo transformada. CONMOVIDA.

Os dejo una prueba de que lo que digo se queda corto, una prueba de amor:

 Agroecología y la Ley de la Devolución. En La Casa Encendida – 28/01/18

UBUNTU, HERMAN@S

devolucion

El Bosque Habitado en Twitter
El Bosque Habitado en Facebook
El Bosque Habitado en Instagram

O sube el volumen

Si no sientes pasión por tu vida, pírate de la mía.

Así de claro.

Yo no quiero estar aquí.                                                  Yo no pedí estar aquí.

Pero estoy. Llegué hasta aquí. Y no ha sido nada fácil. Porque no me centré en mí, sino en acumular días. Reír, aferrarme, llorar, pensar, amar, DISFRUTAR.

No sabía que se podía elegir no estar. Pero ahora estoy. Y tengo cuatro hijxs. Y me tengo que quedar. Si hubiera sabido que podía elegir, hace casi veinte años que ya me habría ido, pero ahora, no puedo irme. Tengo que estar. Tengo que ver, oír, tragar. Y me quiero ir cada día, a veces, muchas veces cada día. Pero me quedo. Y al sentir que me quedo, lo hago con toda la pasión de la que soy capaz, y, creedme, en mi pecera, mi pasión es mucha.

Me quedo, apostando, por esas otras tantas (veces) que observo cómo una tela de araña se deshilacha tras el remolino que, uno de mis hijos, provoca a su paso despreocupado. Por esas estridentes conversaciones de comunidad de vecinxs, que tienen los gorriones que aún habitan los viejos olivos tristes. Porque hoy ha llovido. Porque mis hijxs me hacen reír y, a veces, yo les hago reír a ellxs. Porque amo a mi familia, porque YO SÍ TENGO AMIGXS, sí, lxs tengo, yo. Porque amo las nubes de verdad. Al amanecer, al anochecer, cuando arropan a la luna, cuando la luna las desintegra con su luz de plata chillona. Porque me explota el corazón cuando se abre una flor, cuando una niña pasa y me sonríe, cuando la radio de otro coche canta lo mismo que la mía, cuando se me cruzan unos ojos fugaces y me hablan en un idioma que toda la gente de bien entiende. Cuando nos cruzamos cientos de ojos y brazos y bocas y al unísono le cantamos a la injusticia y a la violencia. Me quedo porque hay gente que puebla este planeta destrozado que me expande para luego encogerme.

En definitiva, me quedo por mis hijxs.

Sin mis hijxs, ya me habría ido hace tiempo, porque ni telas de araña, ni gorriones, ni olivos, nilluvianifamilianiamistadesnilunasninubes, ni sonrisas, ni flores, ni ojos fugaces, ni la gente que puebla este planeta me van a convencer de que esto no se va a la mierda. De que lo estamos mandando al carajo cada día, a veces, muchas veces cada día. Y no quiero verlo. Y lo veo, cada día. Y no hay un maldito agujero donde meterse para no verlo.

Así que, pongo música. No suelo. Porque la música tiene tal efecto en mí, que si soy excesiva… con la música ya… no encuentro palabra para definir qué sucede cuando escucho música. Subo el volumen y me pierdo, ya no soy. Sólo estoy. Porque por eso me quedé. Por eso si no sientes esa pasión que me conecta y me destruye a la vez, aléjate, huye, antes de que te queme mi combustión.

O sube el volumen. Que también.

What a feeling Irene, Cara Jennifer Beals: FLASHDANCE

 

A esta hora

La hierba brilla y expele el delicioso aroma como de recién duchada. La tierra se esponja. Casi puedo paladear la lluvia fina que cae. Nos adentramos en la oscuridad del pueblo una noche más. Las chimeneas deben crepitar, nosotros inspiramos intensamente el incienso de esa leña que arde.

De la orgullosa torre de la Iglesia fulgura una luz intensa. Y las notas del Cármina Burana se elevan suavemente hacia la negritud.

Estoy segura de que habréis experimentado la maravilla de escuchar los cánticos en magníficos auditorios. Pero no sé si conocéis el goce inquietante y misterioso de vivirlos desde la Naturaleza. El estremecedor arrebato de melodías describiendo la Tierra misma mientras el tomillo, el búho y la hierba callan embelesados. Yo he recibido tal regalo dos veces. La primera, desde el Cerro del Socorro, en Cuenca. La segunda, esta noche, desde las brunas afueras de mi pequeño pueblo. Y os aseguro que la emoción es estremecedora. Belleza trémula que paraliza, subyuga.

Los cinco sentidos puestos en esa magnífica pieza que resquebraja las estructuras de la tierra misma

O Fortuna
velut luna,
statu variabilis,
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem,
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.
Sors immanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris.
Sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria,
est affectus
et defectus
semper in angaria.
Hac in hora
sine mora
corde pulsum tangite;
quod per sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite!

Cierro los ojos emocionada, y de repente, escucho a mi podenco amigo arrancándose a cantar a todo lo que dan sus pulmones. Sus aullidos empujan los ojos de mis órbitas y desencajan mi mandíbula. No sé si meterle el gorro en la garganta o dejarle que termine la pieza junto con la coral que se escucha desde la Iglesia. En la que coge aire para respirar y lanzarse con lo que imagino que considera su segunda estrofa, le enchufo varios cachos de salchichas y me lo llevo tan contento para casa antes de que venga la Guardia Civil a detenernos por carminicio.

Y según cerramos la puerta, le miro y le digo: o te apuntas a clases de canto o lo dejas para cuando lo de la ducha si eso. Y me digo… A ver cómo cuento yo esto.

Feliz Fin de Semana.