La Muerte se está tomando un carajillo

La Noche oscura con matices de estrellas se abre tímidamente a los violetas. Farolas que parpadean, todo-terrenos rugen suavemente acechando en las calles desiertas. La plaza alberga siluetas siniestras. Aúllan decenas de perros desde parcelas, desde jaulas con ruedas, desde la noche lejana.

Hoy comprendí por qué, él, sabe de sobra cuándo la Muerte se está tomando un carajillo. Mi hijo mayor, me lleva para que lo vea. Para que sepa por qué su hermano a veces ni intenta salir de casa.

Poco antes sonaba el despertador. Es horrible. Por más que busco la melodía de mis sueños, escucharlo tan temprano la convierte, invariablemente, en los famosos compases de Tiburón cuando acecha o en los de La Niña del exorcista. Odio madrugar. Lo hago sin rechistar, y con la sonrisa puesta, desde hace 3 perrxs y dos gatas. Pero lo odio.

Los domingos madrugo más que ningún otro día. Y no. No me preparo para ir a misa. Me levanto antes de que mi hijo -el mentalista- sepa que empieza el Terror, y se esconda durante horas. Anticipo la oportunidad de regalarle el derecho a hacer sus necesidades en paz. Qué límites tan miserables tiene la esclavitud.

En la plaza se reúnen los que van a matar. Con voces en sordina, guturales, como orcos, celebrando en las puertas de los bares, su inminente ataque. Motores al ralentí, rehalas ensardinadas aullando su estresado pavor. La Muerte se prepara.

Y es que, últimamente, todo va encajando en un rompecabezas aciago. Esta España escopetera no quiere (ni le dejan) salir de su agujero. ¿Cuánta gente armada en cada casa? Esa gente, ¿cambia disparos por diálogos? ¿cambiaría olés por holas? ¿cambiaría cadenas por puentes? ¿cruces por abrazos? Vamos como abducidxs en una danza macabra hasta el precipicio.

Paseo con la cabeza baja, volviéndome invisible, susurrando “malditos”, “malditos todos” porque me es imposible meterme en los zapatos de quien se levanta tan sediento de Muerte como de anís.

Y sí, necesitamos la fuerza de la Verdad, de la Bondad, del Optimismo, sin perder los pies del suelo pero rozando con los dedos la Utopía porque si no, no hará falta que nos asesinen la Libertad o la Esperanza, la estaremos amordazando y asfixiando nosotrxs mismxs.

Hay que caminar e ir cantando y levantando a quien se caiga, sin pensar quién es ni de dónde viene, sólo saber que vamos al mismo sitio.

Mis hijxs de otras especies viven en constante estado de esclavitud, jamás tuvieron ni tendrán más que un ficticio soplo de libertad, otros millones hay que no verán un nuevo día o lo verán desde ganchos de matadero o bajo manos despóticas. Aún en esas circunstancias, no hay una criatura esclava que no sonría y se abra a la esperanza si le dan la oportunidad.

RESILIENCIA, RESPETO, y por qué no, RISAS. Si no bailamos, si no reímos, no es mi revolución.

Anuncios

Es@s profes y profas de la pública.

Yo tuve una maestra que me pegaba con la regla en la punta de los dedos cuando apenas tenía 7 años, mis dedos, no la regla. Otra, nos tiraba el borrador, agarraba de las orejas o estrellaba nuestras frentes contra la pizarra y las quebraba más que los quebrados que no nos salían bien.

Ya en el insti, un profe acudía con su puraco encendido al gimnasio y nos hacía correr (y tragar humo a la vez) para prepararnos adecuadamente ante futuras juergas discotequeras y, una profa de latín, que siempre nos decía con muy buen criterio:

-Leed, leed, que leer “cultea”, mientras pimplaba en el bar del instituto.

Me acuerdo de sus nombres y apellidos, del miedo que me dieron, hasta el punto de bloquearme a día de hoy cuando tengo que echar cuentas de cabeza y me da vergüencita sacar mis dedos y la puntita de la lengua por la comisura (así se piensa mejor, no os dejéis engañar).

Si saco los dedos de ambas manos, y la puntita de la lengua por la comisura, me sobran dedos para contarlos.

Si me acomodo las meninges, estiro las piernas y relajo la sesera para comenzar a visualizar el desfile de profas y profes que me han hecho como soy… No hay pasarela que los muestre a todxs ni tiempo para nombrarlxs. Aún así, como todavía no me han llegado los libros de la opo, me pongo a ello:

A los seis o siete años, una maestra le dijo a mi madre que yo leía de maravilla, que me diese muchos cuentos, lo que quisiera, porque no era común en una niña tan pequeña y había que animarme. GRACIAS, “SEÑORITA”, NO IMAGINA EL REGALO QUE LE HIZO USTED A MIS ETERNAS HORAS DE LECTURA, A MI IMAGINACIÓN Y A MI ALMA.

En el otro cole, el que tenía colgado al Bonachón en vez de al Paquito, tuve una profa que venía de Argentina (¡eso era ya de por sí maravilloso!), que me enseñó la tabla de multiplicar sin cantar canciones idiotas, dibujando, cocinando las neuronas con curiosidad y respeto. ¡GRACIAS POR ABRIRME LA PUERTA A LA CURIOSIDAD Y AL CRITERIO! ¡¡¡Tan importante es que una niña se sienta respetada por una profa!!! Cuánto la amé señorita Alicia…

En seguida llegó “la de lengua”, tan pulcra, tan ordenada, tan ecuánime y justa. Sabías qué podías esperar de sus clases, tanto como del lenguaje. Oraciones, verbos, acentos, todos al servicio de PENSAR. ¡GRACIAS SEÑORITA BLANCA, POR ABRIR UNAS PUERTAS INFINITAS E IMPAGABLES PERO ESTA VEZ, REALES, TANGIBLES: ¡¡LAS DE LAS BIBLIOTECAS!!!

Los profes y profas de aquel cole crearon la Revista “La Pluma”, despertando mi pasión por volcarme a través de la escritura. NO TENGO PALABRAS PARA DAROS LAS GRACIAS.

Aquel cole (sus profes) nos ofreció la oportunidad de conocernos con niños y niñas de otros países. Estuve intercambiando cartas con Karín Odilia C. C. durante muchos más años que los que dura “un cole”. ¡GRACIAS POR MOSTRARNOS EL MUNDO Y CÓMO CONECTAR CON ÉL!   (¡Viva México, cabrones! ejem, perdón)

Y en el insti… el insti fue brutal. Me dieron la oportunidad de elegir un insti de esos de ir de uniforme, pero a mi ya me habían inoculado en vena otra forma de patear las futuras calles.  Insti de barrio obrero, famoso por sus acciones directas no violentas reivindicando -DE TODO- en plena época franquista. Insti de profes y profas con unos valores que aún me tienen enardecida y orgullosa. Que se trajeron pal barrizal al pijo de Lorca, al misógino de Valle, al meditabundo de Unamuno. Teatro, radio, cine, música, arte… Allí mi MariPi se hizo famosa a los 16 años porque su talento fue apreciado y catapultado, allí exploté de amor por la literatura y el teatro, allí me enseñaron “educación sexual”, el asunto de las drogas y el alcohol y que Los Reyes Católicos y la España esa única e indivisible se podían poner patas abajo. De Dios, ni hablamos (casi es literal). Que la historia era múltiple y diversa y que en las pequeñeces de los barrios estaban las grandezas de las almas. Recuerdo mis trabajos sobre San Manuel, sobre los escenarios dispares de Fortunata y Jacinta, la “autopsia” increíble que le aplicamos al Quijote con un desparpajo exquisito y atento. La profa de Filo me volvió loca literalmente. Me enganché a eso de pensar y preguntármelo todo. ¡Como la de inglés! (En esto ayudaron mucho también Supertramp y Michael Jackson -siempre he sido muy dispersa…- y todo lo que caía en mis manos choriceado a mis hermanxs).

En el Insti también, nos programaron el mejor viaje que hice yo en época estudiantil. El que más contenido y cuidado por enseñar sin adoctrinar tuvo, nuestro viaje a Cataluña. CATALUÑA, SÍ. DESDE MADRID. ALLÍ SE QUEDÓ BUENA PARTE DE MI ALMA.

GRACIAS MILES, EMOCIONADAS, INTENSAS, POR ABRIR MI PISTA DE DESPEGUE, POR LLAMARME “VAGA PERO, TAN CAPAZ…” ( ;D ), POR DESENTRAÑAR EL LENGUAJE Y LAS MARAVILLAS QUE MI ESPECIE SABE HACER CUANDO SE OLVIDA DE SÍ MISMA Y SE DA ENTERA…

GRACIAS POR DEJARNOS HACER LA HUELGA DE ESTUDIANTES Y APOYARLA, GRACIAS POR CONTARNOS, A PESAR DE TODO, QUE CADA CAMBIO DE PROGRAMA DE ESTUDIOS NOS ALEJABA DE LA VERDAD Y DE LA LIBERTAD.

GRACIAS POR LLEVARNOS A CATALUÑA CON LA IDEA DE ENSEÑAR AL MADRID JOVEN A AMAR ROMPIENDO PREJUICIOS.

Gracias, Maria Teresa M., gracias, Eduardo R., gracias Mercedes S. …

Tardé años en superar la adolescencia (mentira, aún sigo flotando en ella) y en volver a estudiar, pero volví. Y en la universidad, a punto de estallar la crisis, con los valores de una Democracia -envenenada antes de nacer- ya perdidos… también encontré profes y profas que amaban enseñar sin cincelar. Erudito Luis, que nos llevó de viaje a la Grecia de Lisístrata con tal maestría que podías sentirte caminando entre sus gentes y embebiéndote de sus quehaceres y sentires. GRACIAS POR PRESENTARME A MIGUEL HERNÁNDEZ, ya que siempre fue un conocido, pero contigo se volvió mi eterno amigo. Intrépida Luisa, que me puso un cuaderno y un boli en la mano y me mandó a la calle a observar a las gentes vivir, a sacarle el jugo a lo cotidiano, a recuperar la importancia del tú a tú, diferenciando dónde la costumbre se enquista y envilece y en qué lugar y momento se convierte en luz solidaria.

GRACIAS POR DEVOLVERME LA MEMORIA, POR MOSTRARME LAS CAPAS DEL PASADO SIN ROMPERLO, RESPETANDO LO BUENO DE ANTES PARA CONSTRUIR LO BUENO DE MAÑANA.

Gracias Paco, AFECTUOSÍSIMAS GRACIAS, por impulsar la tecnología y las redes sociales y mezclarlas en un cocktail -impensable entonces- con el botijo, el azadón y el corrillo de abuelas de la plaza. Tus jornadas rurales y tus talleres sobre la Información y el Desarrollo rural le dan brillo, a día de hoy, a mi humilde currículo. GRACIAS PACO PORQUE TU MAESTRÍA NO SE LIMITABA A LA CÁTEDRA, TU ERES UN MAESTRO DE LA BONDAD.

¿Veis cómo podría seguir así eternamente? Cristina, Pedro, Ángel Luis, Roberto, Enrique, Ana, Joaquín, JuanFran…

Gracias, gracias, gracias.

GRACIAS A LA EDUCACIÓN PÚBLICA

 

MoMo

Los hombres de gris lo han convertido todo en humo. Pero en cada corazón late con fuerza el color de la Vida. Sólo hay que pararse a ESCUCHAR.

Si hay alguna clave en esto de caminar hacia la desaparición, el final del camino, está aquí.
Qué hermosura dolorosísima y tierna.

Se os entrega el secreto de la felicidad, la esperanza del mundo y no os dais cuenta.

Hay que rebelarse contra este sistema que nos quiere sin alma.

Todo lo que se esconde detrás de un simple alambre de espino

La editorial Melusina publica ‘Historia política del alambre de espino’, un revelador análisis alrededor de la creciente violencia empleada en la gestión política de espacios y poblaciones.

Origen: Todo lo que se esconde detrás de un simple alambre de espino

¡Joder, Rita, cómo te echo de menos!

IMG_20150304_112015

Rita, hoy, 12 de noviembre de 2015, hubiera cumplido catorce años de amor incondicional. Pero se me fué en septiembre. Cumpliendo todas las promesas que le pedimos y que no tenía por qué. Siempre dió el múltiplo infinito de lo que tuvo. Siempre a cambio de nada. Y se fue sabiendo tanto de la vida que su mirada me intimidaba y avergonzaba porque ella me conoció mejor que yo misma. Me esforcé sin llegar a entenderla nunca del todo. Es una presunción estúpida creer que por estudiar educación en positivo y conocer el lenguaje en el que se comunica la especie canina ya tienes la mitad del camino recorrido. Ella me enseñó que también los animales dejan de creer en las personas. Porque llevan decepcionados toda una vida, porque no basta con amarles y cubrir todas sus necesidades, no basta con creer que un arnés, un abrigo y un rato diario al sol les bastan a los demás. Ella necesitó otras cosas que no supe darle y esa será la cicatriz que palpite cada vez que sus ojos honestos me visiten la memoria.

También sé que ella supo lo que la amaba, sé que asumió como una madre comprensiva que nos había tocado cargar con la vida y sus baches y que lo haríamos lo mejor que supiéramos pero juntas. Refunfuñábamos juntas, yo le daba masajes y ella reclamaba más comida y yo le espantaba a sus hermanxs revoltosos y le procuraba el lugar más acogedor de nuestro hogar. Como madre e hija, como dos amigas que llevan demasiado tiempo juntas, como dos hermanas que se adoran pero no se entienden, así vivimos Rita y yo los últimos años de su vida. O al menos así los veo yo ahora que ya no está.

Estás conmigo cada minuto del día, pasarán mil años y seguirás permeabilizada hasta el tuétano en mi. Aprendiendo de tu sabiduría precisamente ahora que no puedo tocarte o decirte qué narices tienes que hacer. Ni darte esa libertad o ese respeto afinado y especialísimo que tú infructuosamente me pediste.

Gracias por ser siempre tan tuya y tan de nadie más. De amar tanto sin perder tu dignidad ni tu entereza. Con el tiempo sabré qué necesitaste, lo sabré y sabré también que cada ser lleva a una Rita dentro que hay que descubrir y emancipar.

Jordi Herrera: Miedo al miedo

La libertad que nos dejan
La libertad que nos dejan

De esta filosofía, que es equilibrista entre la prudencia, la libertad, la vida y sus sorpresas, el respeto por otras culturas (de la especie que sean) y la confianza en nuestras capacidades da como resultado que cada salida a la calle es una aventura inolvidable. Y no me refiero a sustos o peligros descontrolados, me refiero a experiencias donde se crece y se aprende y donde acabamos disfrutando de grandes momentos y apoyándonos cuando algo se tuerce. He presenciado deliciosas conversaciones perrxs-cabras, perrxs-gatxs (y las seguiré viviendo) y hemos solventado agresiones inesperadas saliendo reforzadxs y sobre todo ILESXS, gracias a nuestros acuerdos de semi-libertad. Que yo tampoco soy libre, eh. Como casi nadie.

Sí. Me reitero en lo que me gusta este texto:
Jordi Herrera: Miedo al miedo.

Maggie La Gata y mis teorías peregrinas sobre cómo he criado a mis hij@s.

 Hoy pensaba en mis chikis. Porque hace unos días una persona me dijo que ella había criado a sus 2 hijos de la misma manera y habían crecido totalmente distintos. Yo también pensaba que había enseñado a mis chikis lo mismo y que ellxs simplemente eran diferentes, muy diferentes.

 Es cierto que cada ser tiene su propia personalidad, sumado a los siglos de selección de cada raza que también han aportado su granito de arena, para bien y para mal, tanto en la especie felina como canina. Sin embargo, Maggie (divina carey, 2 años) vive libre de problemas de comportamiento por leves que pudieran ser. Es una criatura tranquila, afectiva sin pasarse, juguetona sin pasarse, independiente… Equilibrada podríamos decir. Y si la comparo con Rita (12 años, criada sin tener ni idea), Che (6 años, producto del cesarmillanismo) y Chewbacca (7 meses, +<3+) sale con nota de la consulta del terapeuta de turno, mientras sus hermanxs en mayor o menor medida tienen “sus cosillas”, es decir, “mis cosillas”.

¿Por qué? Porque al entrar Maggie en casa tuve claro que para mi la gente gatuna era salvaje. Gente que se cuela o se deja colar en casas humanas pero que sigue siendo salvaje y LO RESPETÉ sin concesiones. Maggie ha crecido haciendo lo que le ha dado la gana. Nadie ha osado molestar su sueño y cuando ha querido jugar o comer o reposar en nuestra barriga mientras dormíamos, nadie se lo ha impedido. Nadie la ha asustado ni regañado porque CONTRA EL INSTINTO NO SE LUCHA. Sin darnos cuenta, nuestra actitud le dio la confianza necesaria y sin saberlo la educamos correctamente. Por supuesto que si le hubiese dado por sacarle los ojos a lxs perrxs habríamos tenido que intervenir, pero no sé por qué me da que cuando hay tanto respeto y tranquilidad en los primeros meses, esos comportamientos indeseados no se dan con frecuencia, ni mucho menos. Maggie nunca hace nada de lo que las personas consideramos malo. Pero ¡si se sube a la mesa mientras coméis! Claro, pero es que es un gato. Si sueltas a tu periquito por la casa también le regañas por volar? Pues eso.

¿Y qué pasa entonces con la gente perruna? ¿Por qué hemos olvidado sus instintos? ¿Por qué les censuramos tanto? ¿Por qué tantas correcciones incluso cuando apenas se dan, cuando tratamos de ser respetuosos? ¿Por qué odiamos que se rebocen en el suelo o que huelan y chupen cosas? ¿Por qué les vestimos o les hablamos continuamente en un tono aturdidor? Cuando un gato nos trae a casa un cadáver nos puede dar grima pero siempre se entiende que es un regalo y jamás se le regaña por eso. ¿Por qué estamos, mientras tanto, empeñándonos en convertir a la especie canina en una réplica de la humana?

Tengo una teoría y es una fea teoría que no tiene por qué ser cierta, claro. Una teoría que habla mucho y mal de nuestra especie: creo que nos gusta ver y sentir cómo se encojen o esfuerzan por hacernos felices, por entendernos y agradarnos, porque seguimos empeñadxs en buscar escalafones para trepar a ellos y mirar desde arriba. Nuestra pequeñez nos hace ansiar sentirnos grandes a los ojos de los demás y ¿qué perro no es un experto en hacernos sentir así aún a costa de su vida?

_¡Luna, sube, sube aquí, vamos, métete dentro, ya, métete! (Y Luna, chiquitita y regordeta, corre que te corre, se lame el hocico, bosteza nerviosa pero obedece inmediatamente). El tipo cierra el transportín con firmeza, cierra el maletero de un golpe y no se le escucha decir ni un “muy bien”, ni mucho menos un “gracias”.

Reflexiono y me doy cuenta de que no, no crié a mis hijxs por igual. Rita fue dócil desde el primer día, y elijo bien la palabra. Se dejó hacer, no necesitamos EJERCER DE ESPECIE HUMANA con ella. Pero llegó Che, salvaje, pura sangre indómita, puro instinto y ay ay ay, eso no se podía consentir. Es muy dominante, cástralo. Que no ponga la cabeza encima de ti, que no salga delante de ti, que no coma primero, ¡¡chsssst, chssssst, sienta, sienta, quieto, tumba, tumba, aquí, no no no NOOOOOOOO!!….

Esperemos que Chewbacca sea la prueba viva de la superación de nuestros errores pasados, y aunque me joda concluir con una frase estelar de Aznar, “estamos trabajando en ello”.

EL FUTURO ESTÁ EN EL RESPETO.

Maggie La Gata tiene frío o un ataque de aburrimiento o las dos cosas...