Manifiesto de un perro

Ya que voy manifestando mis puertos reivindicativos, no debe faltar en absoluto el que rige mi vida desde siempre, pero conscientemente, comprometidamente, desde más de un lustro:

Origen: Manifiesto de un perro

Fijáos qué maravillla:

¿Y cómo lograremos una convivencia sana?

Los estudios de Bruce Lipton corroboran que según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Si tu respondes de manera diferente tu perro también lo hará ( porque no sólo es la genética, sino el entorno y el propio individuo). Anteriormente os conté las 5 cosas que aprendí cuando dejé de gritarles a mis perros. Cambia tu sistema de creencias. Inténtalo al menos.

Vivir estresado e infeliz repercute directamente en nuestro perro. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico cuando están sometidas a altas exigencias durante periodos continuados de tiempo. Piénsalo por un segundo. Enfermamos nosotros, enferman nuestros perros y no sólo a nivel físico.

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Ella

(De 2005 a ¿2025? ¿ahora, ayer?, con amor)

La piel brillante de sudor. El pelo corto, casi rapado: los pies ágiles, silenciosos, acostumbrados a escabullirse. Ojos inmensos, alertas, inteligentes, siempre al acecho. Está escondida, siempre. Huye de ellos. Come raíces, frutos y hasta las sobras de lo que tiran domingueros y cazadores. Ya ha pasado algún invierno sola, conoce dónde cobijarse, y comparte lecho y calor con una poderosa compañera canina, que le entrega su afecto incondicional y su protección. Ella, le compensa con limpieza de parásitos y le enseña a esquivar parachoques, trampas y venenos, cartuchos y rifles traicioneros. De las piedras y patadas, ya se libra sola.

El verano también es duro: las víboras, garrapatas y mosquitos, disfrutan ahuyentando el sueño del bosque. Se oyen los trinos pero se echa en falta el agua limpia. La basura hiede, los cristales brillan y la herrumbre de latas y chatarras domina entre el pasto. Pide el fuego un rayo insistente al sol para arrasarlo todo con sus mil lenguas crepitantes. De entre los arbustos sale esta mujer pequeña, de músculos firmes y enjutas carnes. Parece un corzo. Parece un zorro, parece una perdiz, parece una encina. Huele a hinojo, a pino y a romero. Erguida, inhala el viento del norte, tampoco hoy lloverá.

No recuerda ni su nombre, porque no quiere, lo rechaza. Le duele el pecho cuando siente el aislamiento de lo primario, el frío de la guarida. A lo lejos, cree escuchar cómo su madre le llama con aquellos motes cariñosos, para que no remolonee más y ponga la mesa. Se quejan los dedos que no tocarán otros rostros, otras manos. Su corazón late fuerte, su espíritu vuela libre. Sólo tiene la soledad y la vida. Sólo le rodea el miedo y la vida. La certeza de morir y la intensidad de salir ilesa. Cuando piensa, los nombres y palabras se convierten en imágenes, olores y emociones. Cuando siente, se abre su alma y se funde con el entorno. Cada paso que da supone una elección con sentido. El sendero tomado lo decide ese fruto maduro o el murmullo chismoso del agua que fluye. Otras veces, un silbido lejano, un crujir de hojas secas, le obligan a elegir la espesura de sueltas garras y, con rasguños, marca la huida en su tez.

No hay mejor perfume que el que desprende la jara al calor de la siesta, ni sonido más alegre que la partitura de pájaros, ramas y brisa cuando juegan juntos.

No quiere recordar, no. Porque los libros desgarran memoria. Gritos, denuncias, sentencias y condenas avanzan devolviéndole, como postales odiosas, las épocas que ella trata de inhumar. No puede controlar la dictadura emocional si se dispara y rompe los diques que la contienen. Tantos ideales, tantos argumentos, tantas filosofías envejecieron, como un soplo de muerte aniquila un poblado. Resuenan, aunque no quiera, sus teclas pulsadas, cada letra, cada mensaje, cada idea. Recuerda la música, recuerda la cultura y la risa. La libertad y la lucha. Reconoce que siempre fueron escasas pero nunca tanto como antes de la huida.

¿Por qué pensar? ¡Duele! Vivir, esconderse, aceptar lo sobrevenido y seguir caminando. Alejarse siempre. Rodear, internarse, escapar. Nada hay más noble que dejarse matar a manos de la vida. Pero una conjura, no. Así no. Ella vio cómo la iban a destrozar, a amordazar, a reducir. Lo avisó, lo gritó al mundo. Sabía que sólo era un largo y siniestro comienzo, que lo peor estaba por llegar. Algunos la creyeron, pero el esfuerzo por acometer era ingente para tan poca energía, tan poca implicación.

Primero se agotó la cultura, aunque el respeto caía a la par y con igual displicencia; detrás fue la libertad, afónica y desarrapada. Sucumbieron todos, no soporta enumerar
tanto cadáver. La inocencia se perdió y la dignidad vendió su alma al mejor postor. El poder lo domina todo. Por eso, Ella, se despojó de sus ropas y antes de que otro galgo más
fuese ahorcado, huyó. Huyó. Huyó. La luna guió sus tropiezos, la arena cicatrizó sus heridas, el sol evaporó sus lágrimas. Ya sólo es ser. Ya sólo es vida y tensión. Ya solo es hembra. Ojos para vigilar, oídos para reaccionar, boca para comer, manos para sobrevivir, corazón para latir, aferrarse al ahora.

Cae la noche. Otoño alfombra la casa de todos. La humedad toca las pieles y obliga a esconderse. Ella, dormita acurrucada entre los arbustos. Su amiga no volverá. Hace tiempo que la traición le sacudió por la espalda. No sabe qué cuneta le arrulla pero intuye que otro ser humano duerme culpable el sueño de los “sinconciencia”. Aquel pelaje espeso, su aliento rotundo, su cabeza serena, su sonrisa abierta, su ladrido encendido, su murmullo encantado, su devenir honesto. Todo se lo ha llevado, qué perra vida, qué muerte negra.

Entre la maleza crujen los árboles, se quejan. Aves, conejos y zorros se escabullen o aplastan contra el terreno. El terror se extiende como la peste, arrastrándose. Un gas fatídico que te envuelve, te abraza, te sujeta falaz a la vida, te presenta a la muerte. Es el ser humano, dejando tras de sí su rastro de inmundicia, paseando el disfraz de guerrero y la boca borracha como chivato de prestos, qué pocos ignoran estas señales. Uno, tres, cinco, aparecen por todas partes. El bosque es un revuelo. El bosque es un susurro.
Todos quieren escapar, desintegrarse.

Menos ella.

Se queda. Enrollada sobre sus brazos, encogida sobre sus piernas. Los ojos inmensos abiertos, la piel brillante, sudorosa, el pelo encrespado como tomillo entre arañas. La luna canta a la aurora que no llegue. Pasos, ramas partidas, botellas restallando contra piedras, el alcohol empapa la ausencia de sonidos. Un tropiezo, un bulto se mueve, un salto de corzo, una piel de ave, un disparo que rompe la angustia. Alas, zarpas, roces, vuelos, carreras, y la pólvora extendiendo su denso manto. Silencio de nuevo. La noche
se lanza al suelo quebrantando pájaros, rapaces, conejos y muertos.

La pieza cobrada no pesa sesenta kilos, sus pechos aún calientes están bañados en grana. El valor y el alcohol, la pólvora y los cojones se evaporan a un tiempo, cuando el arma ya ha sonado.

Ella, Ella muere. Sabe que es así. Vida y muerte. Necesarias. Un día más, un regalo. Su cara impasible, su mirada serena, su boca una sonrisa, su rostro frío y su corazón, sosegados, ya.

Cinco mugrientos disfrazados de soldados, son ogros que quieren parecer corderos. No dan abasto a arrancar tierra de la tierra para dar sepultura como no hacen con aves, zorros, conejos, venados. Nada de cuerdas, nada de tumbas, nada de requiems, nada de esquelas. Lamuertelavidalafuerzalarabialaangustialaavaricia, la muerte. La Muerte.

El poder lo acalla todo.

En el bosque yace la pureza, la inocencia, la curiosidad, la libertad y la vida. La Vida. En el negro círculo vicioso, poder, ambición y muerte siguen jugando a la ruleta rusa.

La Parca se ríe. Siempre.

recorte para Ella

El Bosque Habitado, como no podía ser de otra manera

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Estoy de enhorabuena.

Cuando todo se densa, cuando los ceños se fruncen, cuando el egoísmo nos aplasta y la perversión patriarcal lo ha intoxicado todo, añado otra pieza al puzzle de mi recorrer: El Bosque Habitado. Junto con mi oasis de Mujer Palabra y sus habitantes absolutamente necesarios para mi, aprendiendo la Vida Perra de honestas gentes con cuatro y menos patas, abrazando agradecida las conexiones arbóreas de Arriba las Ramas, me conforma también esta #RevoluciónDeLosConmovidosYConmovidas; me devuelve, como no podía ser de otra manera, el oxígeno que ya me faltaba para seguir queriendo vivir.

Increíble que redescubra La ley de la Devolución, ¡yo estuve allí hace años, desde otros paisajes, pero allí!, que me invite a apretar puñados de la tierra de donde no quiero salir ya más y que me enraíce desde lo más profundo hacia lo más ingrávido.

La persona que se adentra en este Bosque Habitado, sale transcendida, no sólo transformada. CONMOVIDA.

Os dejo una prueba de que lo que digo se queda corto, una prueba de amor:

 Agroecología y la Ley de la Devolución. En La Casa Encendida – 28/01/18

UBUNTU, HERMAN@S

devolucion

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“Lo personal es político: feminismo y antiespecismo”

Aquí os dejo mi código de ADN, mi Manifiesto, mi ideología, mi visión del mundo, la energía que me mueve:

“Lo personal es político: feminismo y antiespecismo”   Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una charla en la Universidad Complutense de Madrid a cargo de la filósofa y activista Catia Faria, en su exposición “Lo personal es político: feminismo y antiespecismo”, planteó tres cuestiones fundamentales de su propuesta teórica: ¿se puede ser…

Catia Faria

Origen: “Lo personal es político: feminismo y antiespecismo”

Más fuentes:

Mujer-Palabra: Naturaleza

The Animal Rights Library

O sube el volumen

Si no sientes pasión por tu vida, pírate de la mía.

Así de claro.

Yo no quiero estar aquí.                                                  Yo no pedí estar aquí.

Pero estoy. Llegué hasta aquí. Y no ha sido nada fácil. Porque no me centré en mí, sino en acumular días. Reír, aferrarme, llorar, pensar, amar, DISFRUTAR.

No sabía que se podía elegir no estar. Pero ahora estoy. Y tengo cuatro hijxs. Y me tengo que quedar. Si hubiera sabido que podía elegir, hace casi veinte años que ya me habría ido, pero ahora, no puedo irme. Tengo que estar. Tengo que ver, oír, tragar. Y me quiero ir cada día, a veces, muchas veces cada día. Pero me quedo. Y al sentir que me quedo, lo hago con toda la pasión de la que soy capaz, y, creedme, en mi pecera, mi pasión es mucha.

Me quedo, apostando, por esas otras tantas (veces) que observo cómo una tela de araña se deshilacha tras el remolino que, uno de mis hijos, provoca a su paso despreocupado. Por esas estridentes conversaciones de comunidad de vecinxs, que tienen los gorriones que aún habitan los viejos olivos tristes. Porque hoy ha llovido. Porque mis hijxs me hacen reír y, a veces, yo les hago reír a ellxs. Porque amo a mi familia, porque YO SÍ TENGO AMIGXS, sí, lxs tengo, yo. Porque amo las nubes de verdad. Al amanecer, al anochecer, cuando arropan a la luna, cuando la luna las desintegra con su luz de plata chillona. Porque me explota el corazón cuando se abre una flor, cuando una niña pasa y me sonríe, cuando la radio de otro coche canta lo mismo que la mía, cuando se me cruzan unos ojos fugaces y me hablan en un idioma que toda la gente de bien entiende. Cuando nos cruzamos cientos de ojos y brazos y bocas y al unísono le cantamos a la injusticia y a la violencia. Me quedo porque hay gente que puebla este planeta destrozado que me expande para luego encogerme.

En definitiva, me quedo por mis hijxs.

Sin mis hijxs, ya me habría ido hace tiempo, porque ni telas de araña, ni gorriones, ni olivos, nilluvianifamilianiamistadesnilunasninubes, ni sonrisas, ni flores, ni ojos fugaces, ni la gente que puebla este planeta me van a convencer de que esto no se va a la mierda. De que lo estamos mandando al carajo cada día, a veces, muchas veces cada día. Y no quiero verlo. Y lo veo, cada día. Y no hay un maldito agujero donde meterse para no verlo.

Así que, pongo música. No suelo. Porque la música tiene tal efecto en mí, que si soy excesiva… con la música ya… no encuentro palabra para definir qué sucede cuando escucho música. Subo el volumen y me pierdo, ya no soy. Sólo estoy. Porque por eso me quedé. Por eso si no sientes esa pasión que me conecta y me destruye a la vez, aléjate, huye, antes de que te queme mi combustión.

O sube el volumen. Que también.

What a feeling Irene, Cara Jennifer Beals: FLASHDANCE

 

Consumo, PIB, cambio social y felicidad. Sí que podemos hacer…

Ser sororas, resilientes, compartir solidaridad, darse calor del que no sube la factura… todo eso enriquece y no aumenta el PIB, como este artículo, que es de ese oro que no nos vuelve avarientxs, al revés, nos hace brillar a todxs.

DESARROLLANDO INTELIGENCIA FEMINISTA

Os copiamos un mensaje de pensadoras y pensadores feministas en la red (y Tico está en nuestro GdT DIF de facebook, donde hay unas 70 personas por ahora), porque es un buen ejemplo de cómo el desarrollo de inteligencia feminista enriquece el análisis de cualquier tema, ya que nos ayuda a humanizarnos y aprender a ver la realidad, al margen de lo que quieran hacernos creer para sostener sistemas que ejercen violencias a muchos niveles.

Tico P.: NO OS DEJÉIS ENGAÑAR. Normalmente suele utilizarse el PIB (Producto Interior Bruto) como indicativo del progreso económico de un país. Lo que hace el PIB es medir todas las transacciones monetarias que se producen en dicho país y eso se interpreta como índice de riqueza, bienestar y prosperidad. Así, los gobernantes de cada Estado esgrimen cada punto que aumenta como una victoria.
Pero no nos están diciendo la verdad.

El PIB cuantifica…

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A la deriva

Siempre sentí la deriva de nuestro país. Siempre. Desde demasiado pequeña.

Me veo en una barquita muy frágil y el remar de la gente que me rodea y las enormes barcazas que nos adelantan, me lleva irremisiblemente hacia donde van todxs. Zozobra mi barca, casi me dan ganas de saltar de ella y buscar una orilla pero, en ellas, sólo veo manos que se aferran y las tragan las turbulencias del río.

Y ahora, en mi dialecto vallekano: Ningún político afín al simulacro de Transición, cómplice o factor de la corrupción y parasitación del cadáver que dejó el Franquismo, va a dejar que nuevos aires le precedan. Ninguna vieja política va a dejarse entrullar por corrupción, cuando menos por crímenes de guerra. Habrá que ir haciéndoles llegar que tendrán su amnistía, su segunda transición, el perdón a lo Mandela, pero que se vayan, que se lleven el dinero que nos robaron y jamás nos devolverán, que se larguen a sus fincas, a sus playas a sus yates, y que nos dejen la ilusión de recuperar esta enferma terminal que es España, aunque sea para que vuelvan en un par de generaciones a hincarle el diente otra vez.

Porque si nos empeñamos en la Justicia y Reparación, no habrá quien nos arregle a nosotrxs. Prefieren pasar por otro 36 y lo que sigue. Así lo creo y así nos lo están insinuando…

La Muerte se está tomando un carajillo

La Noche oscura con matices de estrellas se abre tímidamente a los violetas. Farolas que parpadean, todo-terrenos rugen suavemente acechando en las calles desiertas. La plaza alberga siluetas siniestras. Aúllan decenas de perros desde parcelas, desde jaulas con ruedas, desde la noche lejana.

Hoy comprendí por qué, él, sabe de sobra cuándo la Muerte se está tomando un carajillo. Mi hijo mayor, me lleva para que lo vea. Para que sepa por qué su hermano a veces ni intenta salir de casa.

Poco antes sonaba el despertador. Es horrible. Por más que busco la melodía de mis sueños, escucharlo tan temprano la convierte, invariablemente, en los famosos compases de Tiburón cuando acecha o en los de La Niña del exorcista. Odio madrugar. Lo hago sin rechistar, y con la sonrisa puesta, desde hace 3 perrxs y dos gatas. Pero lo odio.

Los domingos madrugo más que ningún otro día. Y no. No me preparo para ir a misa. Me levanto antes de que mi hijo -el mentalista- sepa que empieza el Terror, y se esconda durante horas. Anticipo la oportunidad de regalarle el derecho a hacer sus necesidades en paz. Qué límites tan miserables tiene la esclavitud.

En la plaza se reúnen los que van a matar. Con voces en sordina, guturales, como orcos, celebrando en las puertas de los bares, su inminente ataque. Motores al ralentí, rehalas ensardinadas aullando su estresado pavor. La Muerte se prepara.

Y es que, últimamente, todo va encajando en un rompecabezas aciago. Esta España escopetera no quiere (ni le dejan) salir de su agujero. ¿Cuánta gente armada en cada casa? Esa gente, ¿cambia disparos por diálogos? ¿cambiaría olés por holas? ¿cambiaría cadenas por puentes? ¿cruces por abrazos? Vamos como abducidxs en una danza macabra hasta el precipicio.

Paseo con la cabeza baja, volviéndome invisible, susurrando “malditos”, “malditos todos” porque me es imposible meterme en los zapatos de quien se levanta tan sediento de Muerte como de anís.

Y sí, necesitamos la fuerza de la Verdad, de la Bondad, del Optimismo, sin perder los pies del suelo pero rozando con los dedos la Utopía porque si no, no hará falta que nos asesinen la Libertad o la Esperanza, la estaremos amordazando y asfixiando nosotrxs mismxs.

Hay que caminar e ir cantando y levantando a quien se caiga, sin pensar quién es ni de dónde viene, sólo saber que vamos al mismo sitio.

Mis hijxs de otras especies viven en constante estado de esclavitud, jamás tuvieron ni tendrán más que un ficticio soplo de libertad, otros millones hay que no verán un nuevo día o lo verán desde ganchos de matadero o bajo manos despóticas. Aún en esas circunstancias, no hay una criatura esclava que no sonría y se abra a la esperanza si le dan la oportunidad.

RESILIENCIA, RESPETO, y por qué no, RISAS. Si no bailamos, si no reímos, no es mi revolución.

Es@s profes y profas de la pública.

Yo tuve una maestra que me pegaba con la regla en la punta de los dedos cuando apenas tenía 7 años, mis dedos, no la regla. Otra, nos tiraba el borrador, agarraba de las orejas o estrellaba nuestras frentes contra la pizarra y las quebraba más que los quebrados que no nos salían bien.

Ya en el insti, un profe acudía con su puraco encendido al gimnasio y nos hacía correr (y tragar humo a la vez) para prepararnos adecuadamente ante futuras juergas discotequeras y, una profa de latín, que siempre nos decía con muy buen criterio:

-Leed, leed, que leer “cultea”, mientras pimplaba en el bar del instituto.

Me acuerdo de sus nombres y apellidos, del miedo que me dieron, hasta el punto de bloquearme a día de hoy cuando tengo que echar cuentas de cabeza y me da vergüencita sacar mis dedos y la puntita de la lengua por la comisura (así se piensa mejor, no os dejéis engañar).

Si saco los dedos de ambas manos, y la puntita de la lengua por la comisura, me sobran dedos para contarlos.

Si me acomodo las meninges, estiro las piernas y relajo la sesera para comenzar a visualizar el desfile de profas y profes que me han hecho como soy… No hay pasarela que los muestre a todxs ni tiempo para nombrarlxs. Aún así, como todavía no me han llegado los libros de la opo, me pongo a ello:

A los seis o siete años, una maestra le dijo a mi madre que yo leía de maravilla, que me diese muchos cuentos, lo que quisiera, porque no era común en una niña tan pequeña y había que animarme. GRACIAS, “SEÑORITA”, NO IMAGINA EL REGALO QUE LE HIZO USTED A MIS ETERNAS HORAS DE LECTURA, A MI IMAGINACIÓN Y A MI ALMA.

En el otro cole, el que tenía colgado al Bonachón en vez de al Paquito, tuve una profa que venía de Argentina (¡eso era ya de por sí maravilloso!), que me enseñó la tabla de multiplicar sin cantar canciones idiotas, dibujando, cocinando las neuronas con curiosidad y respeto. ¡GRACIAS POR ABRIRME LA PUERTA A LA CURIOSIDAD Y AL CRITERIO! ¡¡¡Tan importante es que una niña se sienta respetada por una profa!!! Cuánto la amé señorita Alicia…

En seguida llegó “la de lengua”, tan pulcra, tan ordenada, tan ecuánime y justa. Sabías qué podías esperar de sus clases, tanto como del lenguaje. Oraciones, verbos, acentos, todos al servicio de PENSAR. ¡GRACIAS SEÑORITA BLANCA, POR ABRIR UNAS PUERTAS INFINITAS E IMPAGABLES PERO ESTA VEZ, REALES, TANGIBLES: ¡¡LAS DE LAS BIBLIOTECAS!!!

Los profes y profas de aquel cole crearon la Revista “La Pluma”, despertando mi pasión por volcarme a través de la escritura. NO TENGO PALABRAS PARA DAROS LAS GRACIAS.

Aquel cole (sus profes) nos ofreció la oportunidad de conocernos con niños y niñas de otros países. Estuve intercambiando cartas con Karín Odilia C. C. durante muchos más años que los que dura “un cole”. ¡GRACIAS POR MOSTRARNOS EL MUNDO Y CÓMO CONECTAR CON ÉL!   (¡Viva México, cabrones! ejem, perdón)

Y en el insti… el insti fue brutal. Me dieron la oportunidad de elegir un insti de esos de ir de uniforme, pero a mi ya me habían inoculado en vena otra forma de patear las futuras calles.  Insti de barrio obrero, famoso por sus acciones directas no violentas reivindicando -DE TODO- en plena época franquista. Insti de profes y profas con unos valores que aún me tienen enardecida y orgullosa. Que se trajeron pal barrizal al pijo de Lorca, al misógino de Valle, al meditabundo de Unamuno. Teatro, radio, cine, música, arte… Allí mi MariPi se hizo famosa a los 16 años porque su talento fue apreciado y catapultado, allí exploté de amor por la literatura y el teatro, allí me enseñaron “educación sexual”, el asunto de las drogas y el alcohol y que Los Reyes Católicos y la España esa única e indivisible se podían poner patas abajo. De Dios, ni hablamos (casi es literal). Que la historia era múltiple y diversa y que en las pequeñeces de los barrios estaban las grandezas de las almas. Recuerdo mis trabajos sobre San Manuel, sobre los escenarios dispares de Fortunata y Jacinta, la “autopsia” increíble que le aplicamos al Quijote con un desparpajo exquisito y atento. La profa de Filo me volvió loca literalmente. Me enganché a eso de pensar y preguntármelo todo. ¡Como la de inglés! (En esto ayudaron mucho también Supertramp y Michael Jackson -siempre he sido muy dispersa…- y todo lo que caía en mis manos choriceado a mis hermanxs).

En el Insti también, nos programaron el mejor viaje que hice yo en época estudiantil. El que más contenido y cuidado por enseñar sin adoctrinar tuvo, nuestro viaje a Cataluña. CATALUÑA, SÍ. DESDE MADRID. ALLÍ SE QUEDÓ BUENA PARTE DE MI ALMA.

GRACIAS MILES, EMOCIONADAS, INTENSAS, POR ABRIR MI PISTA DE DESPEGUE, POR LLAMARME “VAGA PERO, TAN CAPAZ…” ( ;D ), POR DESENTRAÑAR EL LENGUAJE Y LAS MARAVILLAS QUE MI ESPECIE SABE HACER CUANDO SE OLVIDA DE SÍ MISMA Y SE DA ENTERA…

GRACIAS POR DEJARNOS HACER LA HUELGA DE ESTUDIANTES Y APOYARLA, GRACIAS POR CONTARNOS, A PESAR DE TODO, QUE CADA CAMBIO DE PROGRAMA DE ESTUDIOS NOS ALEJABA DE LA VERDAD Y DE LA LIBERTAD.

GRACIAS POR LLEVARNOS A CATALUÑA CON LA IDEA DE ENSEÑAR AL MADRID JOVEN A AMAR ROMPIENDO PREJUICIOS.

Gracias, Maria Teresa M., gracias, Eduardo R., gracias Mercedes S. …

Tardé años en superar la adolescencia (mentira, aún sigo flotando en ella) y en volver a estudiar, pero volví. Y en la universidad, a punto de estallar la crisis, con los valores de una Democracia -envenenada antes de nacer- ya perdidos… también encontré profes y profas que amaban enseñar sin cincelar. Erudito Luis, que nos llevó de viaje a la Grecia de Lisístrata con tal maestría que podías sentirte caminando entre sus gentes y embebiéndote de sus quehaceres y sentires. GRACIAS POR PRESENTARME A MIGUEL HERNÁNDEZ, ya que siempre fue un conocido, pero contigo se volvió mi eterno amigo. Intrépida Luisa, que me puso un cuaderno y un boli en la mano y me mandó a la calle a observar a las gentes vivir, a sacarle el jugo a lo cotidiano, a recuperar la importancia del tú a tú, diferenciando dónde la costumbre se enquista y envilece y en qué lugar y momento se convierte en luz solidaria.

GRACIAS POR DEVOLVERME LA MEMORIA, POR MOSTRARME LAS CAPAS DEL PASADO SIN ROMPERLO, RESPETANDO LO BUENO DE ANTES PARA CONSTRUIR LO BUENO DE MAÑANA.

Gracias Paco, AFECTUOSÍSIMAS GRACIAS, por impulsar la tecnología y las redes sociales y mezclarlas en un cocktail -impensable entonces- con el botijo, el azadón y el corrillo de abuelas de la plaza. Tus jornadas rurales y tus talleres sobre la Información y el Desarrollo rural le dan brillo, a día de hoy, a mi humilde currículo. GRACIAS PACO PORQUE TU MAESTRÍA NO SE LIMITABA A LA CÁTEDRA, TU ERES UN MAESTRO DE LA BONDAD.

¿Veis cómo podría seguir así eternamente? Cristina, Pedro, Ángel Luis, Roberto, Enrique, Ana, Joaquín, JuanFran…

Gracias, gracias, gracias.

GRACIAS A LA EDUCACIÓN PÚBLICA

 

OJALÁ

31 de mayo de 2017
Una gata ha aparecido muerta en el arcén de una carretera secundaria de Madrid.

Construimos lenguaje mentiroso. Ese lenguaje que estructura pensamiento hipócrita, insolidario, indiferente. Porque esa gata no ha sido hallada muerta, no ha aparecido muerta, a esa gata la han matado. Atropellada y abandonada a su suerte. ¿Que fue un accidente? No sabemos. ¿Que fue el matagatas? (sí, en todas partes están los matagatas. Lo mismo estás almorzando ahora al lado de uno). Nunca lo sabremos porque “así es la vida”. Ella “se lo buscó”.

Quiero consolarme pensando que murió en el acto. Que apenas sufrió. Y que, desde luego, vivió lo más libre que pudo. Ese es el sueño de muchas. Entre las que yo me incluyo. Lo que sí sabemos es que ahí se quedó. Se quedó por las mentiras mentales en las que nos gusta ahogarnos. Y es que “la vida es una jungla”, y estas cosas pasan porque “somos trogloditas”, “seguimos en Atapuerca”. Con un parche tras otro tapamos las ventanas cerebrales a la verdad y a lo que realmente nos incomoda. No queremos implicarnos.

Pero ¿qué Jungla?

Pero ¿quién se ha inventado esta historia?
¿Qué tipo de engendros prepotentes y zafios nos ha contado esta película?

Ojalá viviésemos como en Atapuerca, en la jungla, como salvajes. Porque lo que yo he cogido entre mis brazos y que “pesaba como un muerto”, no era esa gata libre que murió por nuestra indiferencia y por nuestras arquitecturas dialécticas embusteras, era la losa del Patriarcado que nos ha convertido en zombies, que no buscan carne fresca, buscan un sofá, el mando de la tele y una conciencia lo más muerta posible. Que no matada. Como la gata.

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