¡EL ÚNICO, EL INCONCEBIBLE MUNDO DEL CIRCO!

Texto recuperado. Publicado en su día en bitároras.com. Archivado en Disfunciones • Fecha: 01-06-2005 11:40:03

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-¡Qué guapa estás! ¡Vaya vestido bonito! ¿Vas al circo?

“Dicen que es muy divertido, pero yo lo veo todo viejo, los colores ya no se sabe cuáles son y huele muy mal. Además, mastico el polvo y mis zapatos se están poniendo blancos…”

Llegaron por la mañana. Con música de trompetas y tambores y platillos, nos espabilaron a todos. Una furgoneta con dibujos de globos rojos, amarillos, morados y con caras de leones y tigres de afilados colmillos, chillaba por el megáfono que el sábado por la tarde comenzaría la función del ÚNICO GRAN CIRCO MUNDIAL.

Yo lo veía desfilar como a cámara lenta. Esto me lo explico ahora, con ocho o nueve años apenas comprobaba con asombro cómo niños y mayores a mi alrededor se exaltaban y planeaban agitados acudir sin falta a la cita, bien arregladitos, mojados sus peinados con chorretes de colonia. Mientras que yo, impelida por razones más allá de mi infantil alcance, sólo me fijaba en el camión destartalado que rechinaba con cada bote. Los desconchones de la pintura fantástica habían dejado al león tuerto y al tigre mellado. Desde luego, cuando pasaba el remolque con las jaulas se calaba a la legua que las bestias sanguinarias que anunciaban los altavoces, ni eran fieras, ni tenían dientes. (Nunca) demasiadas fotos del Fauna me servían ahora para comparar melenas, anaranjados intensos manchados de bárbaros trazos negros y miradas cargadas de fuerza y valor. Lo que había en esos pestilentes cajones con rejas eran como dice el trabalenguas, algo semejante a “tres tristes tigres”. Lo que no fallaba era la paja podrida que se salía cayendo al asfalto. Detrás, venían caballos pequeños, atados los unos a los otros, los blancos eran grises y los marrones cargaban con cientos de moscas pegadas a sus bocas y ojos. Los payasos no se veían por ningún lado (menos mal). Había visto películas donde una fila de briosos saltimbanquis brincaban exhibiendo acrobacias mientras meneaban sus pelucas gigantes y sus sombreros con flores. A mí me daba igual porque siempre les tuve miedo. Ya podían pintarse de blanco y pegarse bolas rojas en la narizota.

Cuando todo se calmaba, los grupos de chiquillos curiosos se acercaban al espontáneo campamento con el único deseo de grabar en sus retinas imágenes ajenas a su monotonía diaria. Unos exclamaban que dónde estaba el elefante y otros acosaban al enano malhumorado que se los quitaba de encima con evidente molestia. La que insistía para sus adentros que “dónde estaría el elefante” seguía siendo yo. Unas veces traían monos, otras aparecía un camello, cuando no el hipopótamo inmóvil. Las menos se sacaban de un camión sin ventanas el esperado elefante. Los monos, viejos, apagados, con miradas que ya reconocía por el zooIlógico: perdidas. Los camellos tenían cicatrices hasta en el alma y el aclamado elefante, por supuesto sin colmillos, trabajaba a jornada completa, con acoso moral y sin sueldo, dentro y fuera del espectáculo. Igual que el látigo: ¡ZAS! “¡Coge ese mástil!” ¡ZAS! “¡Tira de esa cuerda!” ZAS.

No, nunca me gustó el circo. Ya se nota. Ni siquiera ese que traía payasos pintados, tigres naranjas y leones con melenas. Ese que en su carpa blanca y roja relucían cientos de luces, coronándolo en la noche. Ese en el que tiritaba de tanto frío igual que en los otros y que también levantaba nubes de polvo que nos hacían lagrimear a los animales y a mí. Digo yo que llorarían por eso. Aros encendidos, látigos restallantes, como me gusta decir.

¿POR QUÉ TIENES QUE DAÑAR A ALGUIEN PARA QUE HAGA REÍR A OTROS? ¿QUIÉN ES PEOR?

El domador pega al oso y los payasos listos a los tontos. El público se ríe a carcajadas. ¡Ha llegado el Mayor Espectáculo del Mundo! Salen monos disfrazados a la pista, no pueden caminar. Los felinos pliegan sus orejas al cráneo mientras rugen encogidos. Esos gestos no revelan seguridad o coraje. Muestran impotencia, miedo.

Ya me quiero ir.

Mi padre me distrae con los equilibristas. ¡Emocionante, de verdad! Sus brazos son de acero y su control preciso, qué trajes preciosos, qué fuertes parecen… la niña no puede sujetar otra pregunta que le asoma insolente por entre el diente de leche y el hueco del colmillo (¡pero mira que es rara!):

-¿Y si se caen?

Mi padre mira instintivamente hacia la pista; a la altura donde debería encontrar una red protectora, coloca él un suspiro resignado.

-No te preocupes, ya ves lo ágiles que son.

No, no veo nada. La pregunta maldita me ha provocado un buen atoramiento: tengo un nudo en la garganta que no se pasa ni con el funambulista, menos aún con la trapecista y su sillita de oro. Menos mal que éste sí que era el Gran Circo Mundial, el mejor de todos los tiempos, el incomparable, el maravilloso y grandioso, el mejor espectáculo del Universo. Los otros que aparecían poco antes de la vuelta al cole o en plenas Navidades, me causaban el mismo temblor gélido. Recuerdo casualmente que el perro de mi vecina, “Comanche”, blanco y negro, regordete y despistado, desapareció por aquel entonces. Como el de la panadera y aquel otro, tan enorme, ese que se quedaba esperando los despojos que le guardaban el carnicero y su hijo. Un día, esta comitiva ruidosa y fugaz ya no regresó y pude olvidarlos. Hasta que, ya mayor, un circo de soles, lunas y redes seguras acallan el bullicio de una zona céntrica de oficinas, pregonando su novedoso estreno mundial. Nada de animales. Nada de látigos, cicatrices, moscas ni saltos al vacío. Imaginación, destreza y arte, dicen.

Sin embargo, la pesadilla no ha acabado en el siglo XXI. La tortura, el rapto animal y la indignidad personal, lucen disfraces caducos mientras venden todavía entradas en los Grandes Almacenes.

NO, VERDADERAMENTE. NO SOPORTO EL CIRCO .

GRACIAS A:

Núria Querol i Viñas

http://www.gevha.com/prensa/noticias-en-castellano/1428-la-criminologa-nuria-querol-explica-la-relacion-entre-el-maltrato-animal-y-la-violencia
G.E.V.H.A. Violencia Humanos-Animales http://www.gevha.com/

Fuentes: 
ANIMA NATURALIS

http://www.animanaturalis.org

http://www.igualdadanimal.org/entretenimiento/circos

https://es.wikipedia.org/wiki/Enciclopedia_de_la_fauna_de_F%C3%A9lix_Rodr%C3%ADguez_de_la_Fuente

http://www.animanaturalis.org/alertas/van-350-000-firmas-para-prohibir-los-circos-con-animales-en-la-union-europea

https://www.petalatino.com/los-animales-no-son-nuestros-para-usar-como-entretenimiento/circos/
https://www.petalatino.com/los-animales-no-son-nuestros-para-usar-como-entretenimiento/ringling-bros-y-barnum-bailey-circus/

http://ecomaltratoanimal.blogspot.com/2009/01/circos.html

http://www.conciencia-animal.cl/paginas/noticias/noticias.php?d=1023 (2004)

https://www.filmaffinity.com/es/film437348.html

© Sofía Álamo Mínguez, 2005
Se permite la copia, distribución y modificación en los términos de
la GNU Free Documentation License, sin textos invariantes de portada ni
de contraportada.
A excepción de las imágenes, por supuesto.

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Dos años aprendiendo felinés

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Feliz cumpleaños, MoMo.

Llevas dos años no sólo como maestra de lenguaje si no como embajadora de tu especie. Tuviste que pasarlo realmente mal nada más nacer, pero quién lo diría, porque no ha menoscabado tu desparpajo ni tu inocencia intrépida.

Gracias por luchar por la vida, gracias por enfocar nuestras miradas hacia lo importante. Gracias por desvelar la magia de tu esencia.
Gracias por tantas risas después de tantas lágrimas.
Gracias por ayudar a Maggie a salir de su aparentemente cómoda oscuridad.

Los lenguajes de las criaturas de otras especies que nos acompañan en la vida son importantísimos. Hay que conocerlos a través de profesionales que los aman y respetan. En nuestro caso, desde Vallekanino hasta mi casa, de la mano de Jordi Ferrés, el viaje ha sido y espero siga siendo apasionante.

Felices ronroneos, gente querida.

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‘Sit tibi terra levis’, Eni.

Desde Palabras. Cuaderno de apuntes de Michelle Renyé, recojo este poema que es un desgarro para mi.

Somos una saga (poema)

Quizá llores por algo más,

algo que significa ‘diferente’.

Porque, sí, con todo el cuerpo,

la echamos de menos, les echamos de menos,

sentimos ese vacío. Nos duele y enfurece

su tortura y asesinato y este fin

no puede negar quiénes fueron.

Pero también, si lo piensas,

en este momento de vulnerabilidad extrema,

quizá te echas de menos a ti misma,

a ti que sí estás aquí,

la mujer que eres, a quien la mayoría percibe como

objetivo a ignorar o destruir, porque no se conforma

al molde, lo resquebraja y revienta, lo disuelve;

esa mujer que no encuentra espacio fuera

para estirarse, bostezar y crecer libre

pero que tiene la capacidad de hacerlo hacia dentro, creando

espejos, caminos, abriendo vanos, túneles, transformando

el tiempo, alimentando lo humano, esa saga.

Quizá estés llorando porque vas a claudicar,

a cerrar ciega a negar tu existencia,

entregarte a la condena milenaria de acatar,

ese bucle de irracionalidad y violencia:

soy risible, mi vida una ficción,

soy nada, no puedo,

una loca, una bruja, una incapaz.

A perder

la perspectiva

propia y la histórica,

la microscópica y la del universoquelateyseexpande,

como tu identidad

cuando no abandonas la vida,

cuando no abandonas la lucha.

A perder tu, nuestra capacidad de realidad

para contarte el cuento que nos condena

a la camisa de fuerza que es esta cultura imperante,

la raíz de nuestra deshumanización.

Pues desearía recordarte algo que importa.

Someterse

nunca ha significado

que la realidad no exista.

Dar la espalda, mostrar el índice, distorsionar,

nunca ha podido cambiar los hechos y sus ramificaciones,

sólo acosarlos y poner fin a su fuente.

Lo sabes como yo, y lo contamos a todo el mundo:

no es sólo lo que hacemos al vivir,

las incontables ondas de expansión de nuestros actos.

Es lo que somos:

el cuerpo que manifiesta

que otro mundo es posible.

Quizás esté llorando porque ya claudiqué. He enterrado varias Sofías a lo largo de mi vida. La primera murió de susto hace muchos muchos años, cuando niña. Las demás, a fuerza de desilusiones, de impotencias.
Esta muere de tristeza. La enterré ayer y la lloraré un tiempo desconocido. La quise mucho. Pero vivía disfrazada y la sombra de la Sofía que se quiere materializar, caminará desnuda o se tapará por frío pero no con disfraces.
Fíjate, Michelle, que hay una Sofía dentro de mi que se niega a pensar que, esclava, sí, esclava toda, pero no sumisa ni claudicada. Que la revolución por la que apuesta es precisamente rechazar lo que nos imponen. Decir lo que se siente alto y claro y pedir perdón cuando toca pero seguir abriendo caminos aunque sea bajo tierra, por los vericuetos de las madrigueras de los conejos.

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Eso sí, humanamente sola pero no en soledad. Voy a sacar las agujas y a aprender a tejer otras redes. Redes elaboradas con nuestras manos, con nuestras canciones añejas o con nuevas músicas, redes que suenen a verdades pequeñas pero fuertes. Redes que vibren con el sonido de nuestros corazones. Y que brillen con mis lágrimas, por qué no.

Os quiero tanto, sin embargo, cada vez más lejos de las leyes de los hombres, quiero ser árbol, ese árbol invisible en el que nadie se fija y así no sucumbe y puede darnos sombra a todes.

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La Deseducación

Este fin de semana dos perros grandes han atacado y matado a un perrito pequeño. Y aparece la asociación muy comprensible de “dueños irresponsables” + “perros maleducados”.  Y saltan las alarmas y reflexiones sobre la tragedia.
Sobre la irresponsabilidad de los propietarios de seres vivos se pueden hacer diversos másters de 50 años cada uno. ¿Quiénes no los sufrimos a diario?
Sobre la “mala educación de les perres… se me ocurren varias cosas.

Yo defiendo que las especies vienen “de serie” educadas. Incluida la nuestra. Y lo que hacemos según crecen y se relacionan con nosotrxs, en esta estructura patriarcal violenta y prepotente, es justo lo contrario, deseducar. Entiendo la educación natural como esa galería de comportamientos que llevan a la armonía y adaptación en el entorno, evitando siempre que sea posible (riesgo de perder recursos vitales o incluso la propia vida o de algún semejante) entrar en conflicto. Pero incluso cuando no queda más remedio, la educación natural siempre tenderá a minimizar los daños. Sin embargo, la desnaturalizada especie humana, no sólo ignora con soberbia el lenguaje de comunicación global, como es el lenguaje no verbal, si no que lo reprime desde la infancia en nuestra especie y en las demás. Al año de vida, una compañera canina ya es sólo una sombra de lo que fue: le han arrebatado su capacidad de expresarse, sus “señales de calma o alarma”, su esencia y habilidades sociales, le han transmitido miedos y asociaciones negativas a todo aquello que, por si misma, tal vez hubiera aprendido a gestionar en seguida y sin consecuencias. A la criatura humana le quedarán aún unos cuantos años más de desaprensivo desaprendizaje (con la excusa de “lo incorrecto”, “lo no apropiado” “lo práctico”… no dudamos en enseñar a disimular, mentir o abusar entre otras mil lindezas, con nuestro ejemplo cotidiano).

Vemos por las calles perritas, o bien desatendidas en un mundo adverso, ajeno y hostil, o bien hipercontroladas, hasta el punto de decidir agresivamente por ellas, dónde deben hacer sus necesidades más básicas, qué deben mirar o no y cuándo y cómo deben reaccionar. Luego no se comprende que estas criaturas esclavas tengan comportamientos antinaturales y nos empiezan a estorbar. Nos deshacemos de su cargo en numerosas ocasiones al día, dejándolas desamparadas, reprimida por completo SU IMPRESIONANTE e INCOMPARABLE capacidad de evitar o solucionar conflictos de manera noviolenta, convertidas en pequeños monstruitos neuróticos que luchan como pueden por comportarse tal y como sus humanos IRRESPONSABLES, estúpidos y egoístas les han forzado a ser.

Y otra cosa que pienso es… con las barbaridades y “lobotomizaciones” que les practicamos a estas especies que nos aman y conviven con nosotres, es increíble que no pasen muchas más tragedias cada día. De ahí que me maravillen los esfuerzos ingentes que hacen nuestres esclaves por seguir entendiéndonos, amándonos y acompañándonos. Mientras, los estamos aniquilando de mil formas distintas.

Más humildad humana, más observación, más aprendizaje por nuestra parte. Eso es lo que hace falta.

Pedazo de versión de Ebri Knight sobre el poema de Miguel Hernández, publicaba hoy Pablo Iglesias en Facebook. Según la escuchaba me asaltaban emociones y pensamientos dispares, del estilo: “Buenísima. Me traspasa. Es que es mi Miguel Hernández, claro, y es canción protesta, que me eleva el alma (y el puño), pero también me chirría tanta bala, tanta guerra, tanta testosterona. Estoy saturada, queridos. Saturada. Y, además, es que está claro que no funciona, ¿sabéis?”

Así tuve la urgente necesidad de compartir pero también de expresar una verdad que asoma a mi garganta con más fuerza y más coraje que cualquier canción de guerra (MePerdoneDonMiguel), así que… os diré algo, queridos hombres míos que asumo aliados:

DEJAOS DE BALAS, TRINCHERAS Y BATALLAS,
PONEOS A NUESTRO LADO QUE TOMAMOS LA PALABRA.
LA REVOLUCIÓN ES NUESTRA, DE NOSOTRAS Y DEL ALBA
PERO UN ALBA DE MÁS LUCES QUE LA MUERTE Y LA METRALLA.
LUCES DE ESPERANZA VERDE, DE SORORA LUZ VIOLETA,
DONDE AQUÍ CABEMOS TODES, DE LAS ESPECIES QUE SEAN.

#LaRevoluciónSeráEcofeminista y lo sabéis. Sumáos.

#8MHuelgaFeministaMundial

#8M

#ElLenguajeSíImporta

#NoViolencia

#PorLaPaz

8marzo-huelga-feminista

Manifiesto de un perro

Ya que voy manifestando mis puertos reivindicativos, no debe faltar en absoluto el que rige mi vida desde siempre, pero conscientemente, comprometidamente, desde más de un lustro:

Origen: Manifiesto de un perro

Fijáos qué maravillla:

¿Y cómo lograremos una convivencia sana?

Los estudios de Bruce Lipton corroboran que según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Si tu respondes de manera diferente tu perro también lo hará ( porque no sólo es la genética, sino el entorno y el propio individuo). Anteriormente os conté las 5 cosas que aprendí cuando dejé de gritarles a mis perros. Cambia tu sistema de creencias. Inténtalo al menos.

Vivir estresado e infeliz repercute directamente en nuestro perro. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico cuando están sometidas a altas exigencias durante periodos continuados de tiempo. Piénsalo por un segundo. Enfermamos nosotros, enferman nuestros perros y no sólo a nivel físico.

Ella

(De 2005 a ¿2025? ¿ahora, ayer?, con amor)

La piel brillante de sudor. El pelo corto, casi rapado: los pies ágiles, silenciosos, acostumbrados a escabullirse. Ojos inmensos, alertas, inteligentes, siempre al acecho. Está escondida, siempre. Huye de ellos. Come raíces, frutos y hasta las sobras de lo que tiran domingueros y cazadores. Ya ha pasado algún invierno sola, conoce dónde cobijarse, y comparte lecho y calor con una poderosa compañera canina, que le entrega su afecto incondicional y su protección. Ella, le compensa con limpieza de parásitos y le enseña a esquivar parachoques, trampas y venenos, cartuchos y rifles traicioneros. De las piedras y patadas, ya se libra sola.

El verano también es duro: las víboras, garrapatas y mosquitos, disfrutan ahuyentando el sueño del bosque. Se oyen los trinos pero se echa en falta el agua limpia. La basura hiede, los cristales brillan y la herrumbre de latas y chatarras domina entre el pasto. Pide el fuego un rayo insistente al sol para arrasarlo todo con sus mil lenguas crepitantes. De entre los arbustos sale esta mujer pequeña, de músculos firmes y enjutas carnes. Parece un corzo. Parece un zorro, parece una perdiz, parece una encina. Huele a hinojo, a pino y a romero. Erguida, inhala el viento del norte, tampoco hoy lloverá.

No recuerda ni su nombre, porque no quiere, lo rechaza. Le duele el pecho cuando siente el aislamiento de lo primario, el frío de la guarida. A lo lejos, cree escuchar cómo su madre le llama con aquellos motes cariñosos, para que no remolonee más y ponga la mesa. Se quejan los dedos que no tocarán otros rostros, otras manos. Su corazón late fuerte, su espíritu vuela libre. Sólo tiene la soledad y la vida. Sólo le rodea el miedo y la vida. La certeza de morir y la intensidad de salir ilesa. Cuando piensa, los nombres y palabras se convierten en imágenes, olores y emociones. Cuando siente, se abre su alma y se funde con el entorno. Cada paso que da supone una elección con sentido. El sendero tomado lo decide ese fruto maduro o el murmullo chismoso del agua que fluye. Otras veces, un silbido lejano, un crujir de hojas secas, le obligan a elegir la espesura de sueltas garras y, con rasguños, marca la huida en su tez.

No hay mejor perfume que el que desprende la jara al calor de la siesta, ni sonido más alegre que la partitura de pájaros, ramas y brisa cuando juegan juntos.

No quiere recordar, no. Porque los libros desgarran memoria. Gritos, denuncias, sentencias y condenas avanzan devolviéndole, como postales odiosas, las épocas que ella trata de inhumar. No puede controlar la dictadura emocional si se dispara y rompe los diques que la contienen. Tantos ideales, tantos argumentos, tantas filosofías envejecieron, como un soplo de muerte aniquila un poblado. Resuenan, aunque no quiera, sus teclas pulsadas, cada letra, cada mensaje, cada idea. Recuerda la música, recuerda la cultura y la risa. La libertad y la lucha. Reconoce que siempre fueron escasas pero nunca tanto como antes de la huida.

¿Por qué pensar? ¡Duele! Vivir, esconderse, aceptar lo sobrevenido y seguir caminando. Alejarse siempre. Rodear, internarse, escapar. Nada hay más noble que dejarse matar a manos de la vida. Pero una conjura, no. Así no. Ella vio cómo la iban a destrozar, a amordazar, a reducir. Lo avisó, lo gritó al mundo. Sabía que sólo era un largo y siniestro comienzo, que lo peor estaba por llegar. Algunos la creyeron, pero el esfuerzo por acometer era ingente para tan poca energía, tan poca implicación.

Primero se agotó la cultura, aunque el respeto caía a la par y con igual displicencia; detrás fue la libertad, afónica y desarrapada. Sucumbieron todos, no soporta enumerar
tanto cadáver. La inocencia se perdió y la dignidad vendió su alma al mejor postor. El poder lo domina todo. Por eso, Ella, se despojó de sus ropas y antes de que otro galgo más
fuese ahorcado, huyó. Huyó. Huyó. La luna guió sus tropiezos, la arena cicatrizó sus heridas, el sol evaporó sus lágrimas. Ya sólo es ser. Ya sólo es vida y tensión. Ya solo es hembra. Ojos para vigilar, oídos para reaccionar, boca para comer, manos para sobrevivir, corazón para latir, aferrarse al ahora.

Cae la noche. Otoño alfombra la casa de todos. La humedad toca las pieles y obliga a esconderse. Ella, dormita acurrucada entre los arbustos. Su amiga no volverá. Hace tiempo que la traición le sacudió por la espalda. No sabe qué cuneta le arrulla pero intuye que otro ser humano duerme culpable el sueño de los “sinconciencia”. Aquel pelaje espeso, su aliento rotundo, su cabeza serena, su sonrisa abierta, su ladrido encendido, su murmullo encantado, su devenir honesto. Todo se lo ha llevado, qué perra vida, qué muerte negra.

Entre la maleza crujen los árboles, se quejan. Aves, conejos y zorros se escabullen o aplastan contra el terreno. El terror se extiende como la peste, arrastrándose. Un gas fatídico que te envuelve, te abraza, te sujeta falaz a la vida, te presenta a la muerte. Es el ser humano, dejando tras de sí su rastro de inmundicia, paseando el disfraz de guerrero y la boca borracha como chivato de prestos, qué pocos ignoran estas señales. Uno, tres, cinco, aparecen por todas partes. El bosque es un revuelo. El bosque es un susurro.
Todos quieren escapar, desintegrarse.

Menos ella.

Se queda. Enrollada sobre sus brazos, encogida sobre sus piernas. Los ojos inmensos abiertos, la piel brillante, sudorosa, el pelo encrespado como tomillo entre arañas. La luna canta a la aurora que no llegue. Pasos, ramas partidas, botellas restallando contra piedras, el alcohol empapa la ausencia de sonidos. Un tropiezo, un bulto se mueve, un salto de corzo, una piel de ave, un disparo que rompe la angustia. Alas, zarpas, roces, vuelos, carreras, y la pólvora extendiendo su denso manto. Silencio de nuevo. La noche
se lanza al suelo quebrantando pájaros, rapaces, conejos y muertos.

La pieza cobrada no pesa sesenta kilos, sus pechos aún calientes están bañados en grana. El valor y el alcohol, la pólvora y los cojones se evaporan a un tiempo, cuando el arma ya ha sonado.

Ella, Ella muere. Sabe que es así. Vida y muerte. Necesarias. Un día más, un regalo. Su cara impasible, su mirada serena, su boca una sonrisa, su rostro frío y su corazón, sosegados, ya.

Cinco mugrientos disfrazados de soldados, son ogros que quieren parecer corderos. No dan abasto a arrancar tierra de la tierra para dar sepultura como no hacen con aves, zorros, conejos, venados. Nada de cuerdas, nada de tumbas, nada de requiems, nada de esquelas. Lamuertelavidalafuerzalarabialaangustialaavaricia, la muerte. La Muerte.

El poder lo acalla todo.

En el bosque yace la pureza, la inocencia, la curiosidad, la libertad y la vida. La Vida. En el negro círculo vicioso, poder, ambición y muerte siguen jugando a la ruleta rusa.

La Parca se ríe. Siempre.

recorte para Ella

El Bosque Habitado, como no podía ser de otra manera

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Estoy de enhorabuena.

Cuando todo se densa, cuando los ceños se fruncen, cuando el egoísmo nos aplasta y la perversión patriarcal lo ha intoxicado todo, añado otra pieza al puzzle de mi recorrer: El Bosque Habitado. Junto con mi oasis de Mujer Palabra y sus habitantes absolutamente necesarios para mi, aprendiendo la Vida Perra de honestas gentes con cuatro y menos patas, abrazando agradecida las conexiones arbóreas de Arriba las Ramas, me conforma también esta #RevoluciónDeLosConmovidosYConmovidas; me devuelve, como no podía ser de otra manera, el oxígeno que ya me faltaba para seguir queriendo vivir.

Increíble que redescubra La ley de la Devolución, ¡yo estuve allí hace años, desde otros paisajes, pero allí!, que me invite a apretar puñados de la tierra de donde no quiero salir ya más y que me enraíce desde lo más profundo hacia lo más ingrávido.

La persona que se adentra en este Bosque Habitado, sale transcendida, no sólo transformada. CONMOVIDA.

Os dejo una prueba de que lo que digo se queda corto, una prueba de amor:

 Agroecología y la Ley de la Devolución. En La Casa Encendida – 28/01/18

UBUNTU, HERMAN@S

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“Lo personal es político: feminismo y antiespecismo”

Aquí os dejo mi código de ADN, mi Manifiesto, mi ideología, mi visión del mundo, la energía que me mueve:

“Lo personal es político: feminismo y antiespecismo”   Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una charla en la Universidad Complutense de Madrid a cargo de la filósofa y activista Catia Faria, en su exposición “Lo personal es político: feminismo y antiespecismo”, planteó tres cuestiones fundamentales de su propuesta teórica: ¿se puede ser…

Catia Faria

Origen: “Lo personal es político: feminismo y antiespecismo”

Más fuentes:

Mujer-Palabra: Naturaleza

The Animal Rights Library