Maggie La Gata y mis teorías peregrinas sobre cómo he criado a mis hij@s.

 Hoy pensaba en mis chikis. Porque hace unos días una persona me dijo que ella había criado a sus 2 hijos de la misma manera y habían crecido totalmente distintos. Yo también pensaba que había enseñado a mis chikis lo mismo y que ellxs simplemente eran diferentes, muy diferentes.

 Es cierto que cada ser tiene su propia personalidad, sumado a los siglos de selección de cada raza que también han aportado su granito de arena, para bien y para mal, tanto en la especie felina como canina. Sin embargo, Maggie (divina carey, 2 años) vive libre de problemas de comportamiento por leves que pudieran ser. Es una criatura tranquila, afectiva sin pasarse, juguetona sin pasarse, independiente… Equilibrada podríamos decir. Y si la comparo con Rita (12 años, criada sin tener ni idea), Che (6 años, producto del cesarmillanismo) y Chewbacca (7 meses, +<3+) sale con nota de la consulta del terapeuta de turno, mientras sus hermanxs en mayor o menor medida tienen “sus cosillas”, es decir, “mis cosillas”.

¿Por qué? Porque al entrar Maggie en casa tuve claro que para mi la gente gatuna era salvaje. Gente que se cuela o se deja colar en casas humanas pero que sigue siendo salvaje y LO RESPETÉ sin concesiones. Maggie ha crecido haciendo lo que le ha dado la gana. Nadie ha osado molestar su sueño y cuando ha querido jugar o comer o reposar en nuestra barriga mientras dormíamos, nadie se lo ha impedido. Nadie la ha asustado ni regañado porque CONTRA EL INSTINTO NO SE LUCHA. Sin darnos cuenta, nuestra actitud le dio la confianza necesaria y sin saberlo la educamos correctamente. Por supuesto que si le hubiese dado por sacarle los ojos a lxs perrxs habríamos tenido que intervenir, pero no sé por qué me da que cuando hay tanto respeto y tranquilidad en los primeros meses, esos comportamientos indeseados no se dan con frecuencia, ni mucho menos. Maggie nunca hace nada de lo que las personas consideramos malo. Pero ¡si se sube a la mesa mientras coméis! Claro, pero es que es un gato. Si sueltas a tu periquito por la casa también le regañas por volar? Pues eso.

¿Y qué pasa entonces con la gente perruna? ¿Por qué hemos olvidado sus instintos? ¿Por qué les censuramos tanto? ¿Por qué tantas correcciones incluso cuando apenas se dan, cuando tratamos de ser respetuosos? ¿Por qué odiamos que se rebocen en el suelo o que huelan y chupen cosas? ¿Por qué les vestimos o les hablamos continuamente en un tono aturdidor? Cuando un gato nos trae a casa un cadáver nos puede dar grima pero siempre se entiende que es un regalo y jamás se le regaña por eso. ¿Por qué estamos, mientras tanto, empeñándonos en convertir a la especie canina en una réplica de la humana?

Tengo una teoría y es una fea teoría que no tiene por qué ser cierta, claro. Una teoría que habla mucho y mal de nuestra especie: creo que nos gusta ver y sentir cómo se encojen o esfuerzan por hacernos felices, por entendernos y agradarnos, porque seguimos empeñadxs en buscar escalafones para trepar a ellos y mirar desde arriba. Nuestra pequeñez nos hace ansiar sentirnos grandes a los ojos de los demás y ¿qué perro no es un experto en hacernos sentir así aún a costa de su vida?

_¡Luna, sube, sube aquí, vamos, métete dentro, ya, métete! (Y Luna, chiquitita y regordeta, corre que te corre, se lame el hocico, bosteza nerviosa pero obedece inmediatamente). El tipo cierra el transportín con firmeza, cierra el maletero de un golpe y no se le escucha decir ni un “muy bien”, ni mucho menos un “gracias”.

Reflexiono y me doy cuenta de que no, no crié a mis hijxs por igual. Rita fue dócil desde el primer día, y elijo bien la palabra. Se dejó hacer, no necesitamos EJERCER DE ESPECIE HUMANA con ella. Pero llegó Che, salvaje, pura sangre indómita, puro instinto y ay ay ay, eso no se podía consentir. Es muy dominante, cástralo. Que no ponga la cabeza encima de ti, que no salga delante de ti, que no coma primero, ¡¡chsssst, chssssst, sienta, sienta, quieto, tumba, tumba, aquí, no no no NOOOOOOOO!!….

Esperemos que Chewbacca sea la prueba viva de la superación de nuestros errores pasados, y aunque me joda concluir con una frase estelar de Aznar, “estamos trabajando en ello”.

EL FUTURO ESTÁ EN EL RESPETO.

Maggie La Gata tiene frío o un ataque de aburrimiento o las dos cosas...

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