La especie canina y el deporte «obligatorio»

Por favor, amistades y familia, activas, amantes del deporte y de la especie canina: leed hasta el final este comentario inspirado en un necesario artículo de Calmadogs que no debéis perderos.

Che es un cruce de podenco y vete tú a saber qué más, proviene de padres asilvestrados y su energía nos superó con creces. Era un pura sangre vital y sociable hasta el agotamiento… y nosotros cometimos -por ignorancia supina- tremendos errores con él:

– Incitarle a jugar durante horas en el parque con otros perros (nerviosos, hostigadores, tranquilos, demasiado grandes para él), todo tipo de perros varias veces al día desde los dos meses y medio de vida. ¿Qué conseguimos? un cachorro hiperactivo que no conseguía dormir nunca y que se escapaba en cuanto veía algo en movimiento aunque fuese en otra comunidad autónoma…
100_5638-Se nos cruzó el Líder de la Mamada (maldita la hora y la falta de criterio) y no sólo grabamos todos sus capítulos si no que los pusimos en práctica con él. Desde la mochila cargada con dos kilos de peso, hasta el enganche para la bicicleta, correr durante una hora con Juanan, conmigo caminar cada día a ritmo rápido y sin olisquear («paseo higiénico» creo que le llamaba el tipo éste), pasando por collares de ahorque, púas… sólo nos faltó la cinta de correr y el collar eléctrico porque mientras tanto… Che se volvía más asocial cada día y más «agresivo» pensábamos nosotros (reactivo). Y para colmo tiraba como un condenado, nos arrastró a Juanan y a mi varias veces causándonos lesiones.

-Al deporte «extremo» añadimos correcciones y castigos según los patrones televisivos, chistazos, noes y control absoluto de sus reacciones en casa y en la calle.

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Se convirtió en un perro gélido, ausente, que sí, claro, a partir de los 3 años era súper obediente (lo sigue siendo) pero sin la menor iniciativa. Le habíamos quebrado el espíritu, anulado su magnífico carácter. Eso y la náusea constante de no sentirte persona por lo que estás haciéndole a tu amigo. Con el paso de los años fuimos rechazando -con tardío sentido común- mochilas, bicicletas y deportes obligatorios, pero el daño estaba hecho.

 

 

¡Menos mal que una siempre lucha por superar sus errores y siguió buscando hasta dar con MASQUEGUAU y compañía!

agosto 2008

Tras casi un año de 100% cambio de actitud, cambio de vida, 100% educación (canina) en positivo… Che es un adulto cada día más alegre, confiado, aún le cuesta ignorar a perros y dueños que siguen el patrón que él tuvo que sufrir, aún siente miedo en casa y ladra cuando oye ruidos en el rellano, no sé si nuestra inexperiencia o la huella indeleble de nuestros errores permitirán que esto se subsane para siempre, en ello estamos, felices de verle crecer y de volver a ser lo que jamás debió dejar de ser porque lo hace de lujo: PERRO

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Dime, dime, no te cortes, pero no me rayes ;)

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